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miércoles, junio 26, 2013

Placas positivas y negativas





Cada elemento tiene dos juegos de placas, uno de positivo y otro de negativo interpuestas e interconectadas tal como representa la figura 44. Se observa que el número total de placas es siempre impar, habiendo en el grupo negativo una placa más que en el grupo positivo. Precisamente este detalle sirve para identificar cuáles son las placas negativas: siempre ocupan los lugares extremos, que cierran el paquete total de cada elemento.

Hay otro detalle que permite identificar la polaridad de las placas a simple vista: las positivas tienen un color marrón, algo semejante al del café, mientras que las negativas son grises.

Cada elemento de las baterías transportables tiene un número total de placas (positivas y negativas) comprendiendo entre 7 y 15, según sea su capacidad en Amperios-hora. Las de 7 placas tienen 4 de negativas y 3 de positivas; las de 9, 5 de negativas y 4 de positivas; las de 11 tienen 6 de negativas y 5 de positivas; y las de 13 y 15; tienen respectivamente, 7 y 8 de negativas con 6 y 7 de positivas.





Tanto en la carga como en la descarga, las placas son verdaderos receptáculos de sustancias químicas resultantes de las reacciones que se originan; primero por el paso de la corriente y después por la regeneración de la electricidad. Esto hizo pensar en la conveniencia de que las placas fuesen como una bolsa, llena de las sustancias químicas que intervienen en el proceso de la carga y descarga.

Fundándose en este principio, las placas se construyen formando un sistema de nervios, destinados a darles rigidez y, al mismo tiempo, servir de depósito, puesto que todas estas cavidades se llenan de materia activa y luego se prensan. En la Fig. 45 se indican algunas de de las formas que suelen afectar las placas (antes de  ser rellenadas), que, por su forma, se les llama rejillas.

Como sea que la rejilla constituye el soporte de la placa y éste es el órgano fundamental de un acumulador, es natural que se hayan ideado muchísimos tipos de rejas; sin embargo, hay dos tipos fundamentales y un tercero, derivado de los otros dos. En la Fig. 45 se presentan:

a) Tipo cruzado
b) Sistema de nervios verticales (uno de los más usados)
c) El modelo de nervios en diagonal y verticales.

Cada uno de los sistemas arriba indicados, tiene sus ventajas e inconvenientes, pues lo que se persigue es obtener un gran almacenamiento de materia activa y, a la vez, que ésta no caiga; se procura asimismo que los nervios ofrezcan, en conjunto, una rigidez suficiente para que las placas no se deformen.





La rejilla sirve para dos finalidades bien distintas: de recipiente para las materias activas y de la corriente que penetra y sale de cada elemento. Esto hace que los constructores de baterías se hayan visto obligados a estudiar el problema muy detenidamente, habiendo llegado, al fin, a resultados prácticamente satisfactorios. Hacen las rejillas con una composición de varios metales que aseguran una buena conductividad de la corriente eléctrica, mucha resistencia mecánica, poco peso, fáciles de construir por su maleabilidad, poseyendo además la propiedad de no sufrir efectos de flexión, a pesar de su fragilidad.

Las materias activas que intervienen en la construcción, de las placas son todas ellas compuestos de plomo. Merecen citarse el óxido de plomo, o litargirio (fórmula química PbO); el peróxido de plomo (PbO2) y el minio (Pb3O4). Para que la pasta obtenida no sea demasiado dura (que dificulte el proceso de las acciones químicas) se combinan estas sustancias, teniendo en cuenta que el óxido de plomo produce placas duras y compactas, mientras que el minio las hace blandas y porosas. Evidente, es preciso obtener una rigidez mecánica suficiente sin perder la porosidad,; esta se consigue mezclando convenientemente esos óxidos de plomo y añadiendo sustancias inertes, que no intervienen en las reacciones químicas, pero que proporcionan porosidad al conjunto.

Saludos amigos