¡Estamos en julio del 2019 y este BLOG sigue totalmente activo!


Mostrando las entradas con la etiqueta intensidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta intensidad. Mostrar todas las entradas

lunes, abril 07, 2014

Intensidades para la carga


Es un asunto de vital importancia para la duración de una batería que se cargue al régimen debido: las cargas rápidas someten a esfuerzos violentos la materia activa de las placas, ocasionando deformaciones que producen primero su resquebrajamiento y después su pulverización.

Para evitar estos inconvenientes deben emplearse dos valores de intensidad distintos. El primero durante la mitad de la carga de un valor equivalente a la décima parte de la capacidad de la batería, y el segundo durante la otra mitad de la carga y hasta su final, el 50% del anterior. Según esto, si la capacidad de un acumulador es de 100 Ah, deberá iniciarse su carga a razón de:

Carga inicial = 100 Ah / 10 = 10 Ah

que se mantendrá hasta la mitad de su carga; desde este punto hasta el final con una intensidad de:

Carga final = 100 Ah / 20 = 5 Ah







Otro método para calcular el régimen de carga es contarlo a base de una intensidad de un amperio por cada placa; de manera que si tenemos un acumulador de trece placas puede cargarse a razón de 13 A; si tiene 7 placas, lo cargaríamos a un régimen de 7 A, etc., tratando siempre de disminuir un amperio a estos valores. En este caso también estos valores se entienden los de la carga inicial, reduciéndose luego a la mitad una vez la carga ya ha alcanzado, aproximadamente, el 50%.

La reducción de la intensidad se hace para evitar que los elementos se calienten excesivamente al final de la carga y para que no haya un desprendimiento de gases demasiado abrupto. Este último efecto se nota observando el electrolito, por el agujero central de cada elemento, cuyo tapón siempre debe sacarse mientras se carga el acumulador: deben verse las burbujas que revientan suavemente en la superficie del líquido; si lo hacen en forma tumultuosa y violenta es señal de que la intensidad de la corriente es demasiado elevada. Respecto a la temperatura de un acumulador durante su carga debe ser del orden de unos 38 a 40 grados centígrados, es decir, la del cuerpo humano; por consiguiente, tocando con el reverso de la mano las paredes de la caja de un acumulador en carga, no debe molestarnos su temperatura; si tal ocurriese, el régimen de carga es excesivo y debe no solo disminuirse sino suspenderse la carga hasta que se haya enfriado.



Fuente: La literatura se obtuvo del libro: Tratado Práctico de ACUMULADORES ELÉCTRICOS del Ing. Agustín Riu. Año de edición 1958


miércoles, julio 03, 2013

Fabricación de las Placas

Características Eléctricas

Antes de describir la construcción de las placas (positivas y negativas) es conveniente explicar sus tres características eléctricas fundamentales:

a) tensión que proporciona cada elemento.
b) intensidad de la corriente de descarga.
c) cantidad de energía eléctrica que puede almacenar.

Tensión: La Fuerza electromotriz (FEM) que puede proporcionar un elemento de acumulador es de 2 voltios, tanto si es de los más diminutos, empleados en las lámparas de bolsillo, como si pesara más de una tonelada por elemento (utilizados en las instalaciones fijas): siempre producen una tensión de 2 voltios por elemento.

Intensidad: La intensidad que puede recibir un acumulador durante su carga y la que puede proporcionar durante su descarga, depende directamente de la superficie de sus placas: cuanto mayor es su área, más corriente puede pasar. En principio, puede admitirse que en las baterías transportables utilizadas en los automóviles, etc. el valor de la intensidad, en amperios es igual al número de placas que tiene un elemento; así una batería de 11 placas (5 positivas y 6 negativas) puede entretener una intensidad del orden de 10 a 12 amperios.

Capacidad: Se llama así a la cantidad de energía eléctrica que es capaz de proporcionar un elemento entre su carga máxima hasta pasar a la condición de descargado. Se valúa en amperios, por el número de horas que dura la descarga; multiplicado por la tensión media (2 voltios), determina la energía eléctrica almacenada, o acumulada en el elemento.

La capacidad de un acumulador depende de la cantidad de materia activa que contienen sus placas, pues, en definitiva, es esa materia activa la que sufre los cambios químicos por la acción del paso de la corriente; por lo tanto es lo que proporciona la transmutación de la energía electroquímica.

Por consiguiente, dos placas de la misma área, pero que una sea de doble espesor que otra, la más gruesa podrá acumular dos veces más energía electroquímica que la placa delgada.

Las tres características anteriores hay que tenerlas bien presentes antes de intentar construir placas.

 
Grupos de placas


Este texto es un fragmento del libro: Tratado Práctico de ACUMULADORES ELÉCTRICOS del Ing. Agustín Riu.

Saludos amigos