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miércoles, julio 11, 2012

Batería, silla de ruedas y violencia

Historias de sillas a batería



Hola amigos, tengan ustedes un buen día. No solo es un acostumbrado formato de saludo, sino que es en realidad un deseo que expreso a todos los que se alleguen por aquí.

Fuente: Web el taller de rolando
Hace unas semanas, escribí una entrada: Atravezando Rusia en silla de ruedas. La historia iba de un ciudadno ruso de nombre Alexandre Kashin, quien a raiz de un accidente autmovilístico, quedó invalido y en la necesidad de usar siempre una silla de ruedas para su desplazamiento. El chofer que le ocasionó el accidente, no fue juzgado, debido a que gozaba de inmunidad diplomática. Es decir, a la ocurrencia, se le agrega la impunidad.

Hace dos meses, entregué dos baterías, para justamente ser instaladas en una silla de ruedas motorizada. Luego de terminar el montaje el usuario de la silla, salió a la calle para probar el desplazamiento de su vehículo. La silla tenía buena velocidad y tracción para ascender las rampas de la calzada. El dueño estaba contento, las baterías cumplían su expectativa.

De pronto el usuario, partió hacia el cruce con una avenida de alto tránsito. Atravezó. Su mamá salió a darle el alcanze. Yo la acompañé. Mientras iba con la mamá, me refirió que su hijo era muy inteligente. Manejaba con bastante habilidad la computadora y tiene un trabajo que le permite atender sus gastos. La señora me refirió, como es que su hijo se vio en la necesidad de usar silla de ruedas. Hace ya unos años, él fue atacado por un grupo de delincuentes. Sin mediar palabra, sufrió una alevosa agresión. La consecuencia del asalto, fue que quedó inválido, sin posibilidad de usar sus piernas.

La mamá terminó el relato diciéndome:" Desde esa vez, entró la tristeza a mi casa". Fue una frase que me caló el espíritu. La insana violencia marcaba una familia.

Mientras regresaba a casa, iba pensando en la historia que conocí ese día. Es el terror que se adueña de las ciudades. Me recordaba también de la estupidez de los programas "cómicos", donde muchas veces se parodia la maldad o la no afectación hacia el prójimo. La inclinación a la violencia por la violencia misma, el abuso y el accionar tramposo. La verdad, cuando se emiten esos programas, se me ocurre que si la televisión tuviera olor, este sería de hedor.

Fuente: Blog Testigos de la luz
Hace un mes, conocí a una señora quien vivía en un edificio. ella tiene un mal congénito y se ve obligada a usar una silla de ruedas a motor, para poder tener autonomía en sus actividades. Sus baterías se habían descargado y sospechaba que el tema era que le faltaban calidad. Pese a que yo no fui su proveedor, atendí su llamado. Verifiqué las baterías y estas efectivamente estaban bien, es decir, descargadas, pero recuperables perfectamente. Revisé el cargador. Detecté un pequeño dispositivo que necesitaba cambio. Realizé la operación y se procedió a conectar el cargador. Las baterías se recuperaron al 100%. Había todavía un pequeñoo defecto en el plug de contacto del cargador a la silla. Sugerí una reparación de compromiso. El equipo quedó operativo. La señora me dio las gracias. Acordamos un precio por el servicio, ambos quedamos satisfechos. Me retiré. A pesar de ser invierno, en la calle hacía calor.

Son dos historias de sillas de ruedas y yo con mi trabajo, contribuí a que los usuarios, ganaran calidad para afrontar el día a día.

Hasta aquí llego amigos.


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