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martes, marzo 23, 2010

Los Músicos Ambulantes

Hola amigos, debería continuar con el tema de La Ecuación de Peukert, pero me puse nostálgico recordándome del teatro de los "Yuyas", el grupo peruano Yuyachkani, así que este post celebrará la oportunidad de haber podido espectar a: Los Músicos Ambulantes.

Esta obra de los músicos, dicen se basa en el cuento de los Hermanos Grimm: Los Músicos de Bremen

La primera vez que los vi, fue en la Parroquia: La Virgen de Nazareth en El Agustino. Eran los años 80, tiempos de la Teología de la Liberación, tiempos también de Chacalón. Gracias a la gestión hecha por la parroquia, mis amigos y yo pudimos ver en un mismo año: "Los Músicos Ambulantes" y "Ya Viene Pancho Villa", esta última, presentada por el grupo teatral Alondra.

En esa vez terminé bailando con quien hacía de gato, o mas bien de gata selvática. Mis compañeros, gustaban como yo de la chicha, así que bailamos como haciéndole contrapunto a "chusquito" el perro chichero, aunque en la obra se presente como que es norteño y gusta de la marinera.

La vi por segunda y tercera vez, en el teatro que los Yuyas tienen en Magdalena, en la calle Tacna. El local siempre exhibe un lleno total. Si uno no llega a tiempo, pues no alcanza entrada.

Hay si una experiencia que creo es irrepetible. Ver a los Músicos Ambulantes en el FITECA. Ellos se presentaron el día de la inaguración del evento, en la cancha del Cupa, en la Balanza - Comas. Calculo que hubimos unas tres mil personas. Se dio inicio a la obra. Era de noche. No se escuchaba un solo ruido, y eso que estábamos en la calle... era de verdad, un escenario de ambulantes.

Y los tres mil, veíamos las peripecias de la gallina, el burro, el perro chusquito y la gata selvática. Cada uno de los personajes, tenía una historia de desventura y dificultad. Habían llegado a viejos y para sus respectivos dueños, ya no significaban utilidad y solo consumian comida. Es por eso que deciden partir hacia la capital, huían de la muerte. En el camino hacia su objetivo, se encuentran. Aprenden del otro, lo reconocen. Descubren la diversidad que tiene el país, es decir, el encuentro, se vuelve un hallazgo. De individualistas se convierten en comunidad... ese es el triunfo de ellos.

Con lo que voy describiendo, quizás pueda entenderse, que el espectáculo es un drama. No, la risa está presente a lo largo de todo su desarrollo, por que de la alegría, también está hecha la vida.

Al final de la obra, el burro proclama:
"Queridos amigos. Y de esta manera, hemos puesto punto final a esta presentación en este lugar. Todavía nos falta seguir visitando, cada uno de esos callejones. Cada una de esas plazas públicas, de esos mercados, escuelas, cárceles  y demás comunidades campesinas de las cuales está sembrada toda nuestra tierra. Muchas gracias por habernos acompañado"
El burro finalizó su decir y los tres mil aplaudimos.



Saludos
Carlos el baterillero

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