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viernes, febrero 28, 2014

Capacidad de una batería (parte 2)


Amigos lectores continuamos con la entrada anterior en la que vimos lo relacionado con la Capacidad (cantidad de energía que puede entregar una batería). Aprendimos sobre el comportamiento de una batería durante la descarga cuando se extraen de ella corrientes que son el doble, el triple, el cuádruple y hasta el quíntuple de una descarga normal. Continuemos entonces.

El punto fundamental consiste, por lo tanto en saber, cual es la intensidad normal de descarga. La experiencia ha demostrado que puede admitirse entre la octava y la décima parte de la capacidad en Ah. Así por ejemplo, si tenemos una batería de 80 Ah, el régimen normal de la descarga puede estimarse entre 8 y 10 A, siendo preferible adoptar siempre las cifras más pequeñas, o sea 8 A. Cuando más lenta es la descarga mayor cantidad de energía se obtiene de la batería; si en vez de descargarla al régimen normal, lo hacemos a una intensidad menor de 5%, por ejemplo, entonces la capacidad relativa alcanza el valor del 125%, o sea que habremos virtualmente, aumentado la capacidad de nuestro acumulador (punto F), Fig. 87.

La intensidad de descarga que puede obtenerse de un acumulador depende de la superficie total de la materia activa expuesta en contacto con el electrolito. Debido a esto los elementos se hacen de muchas placas conectadas en paralelo, teniendo en ambas caras materia activa. Esto es precisamente lo que permite determinar el régimen de carga de una batería una vez que se sabe el número de placas que tiene, como veremos en el capítulo siguiente; para la descarga sin embargo, es preferible seguir la regla que ya le he explicado.

Finalmente, observe el gráfico de la Fig. 87 y considere cual es la eficiencia de una batería instalada en un auto; que con mucha frecuencia tenga que poner en marcha el motor de arranque, en cuyos instantes la intensidad de descarga alcanza la enorme cifra de 100 amperios (y hasta 350 A, en muchos autos), o sea 10, 10 veces superior a su valor normal.






La evaluación de la capacidad de una batería es una cuestión sumamente compleja y, aunque para los fines prácticos basta con guiarse en la forma que he explicado, a título de ilustración, bueno es saber que la Sociedad de Ingenieros de automóviles de los Estados Unidos ha llegado a la conclusión que para determinarla hay que tener en cuenta los siguientes puntos:

1) Cantidad de materia activa depositada en las placas.
2) Superficie total de las mismas.
3) Espesor de las placas en milímetros.
4) Temperatura que alcanza la batería al cargarse.
5) Densidad del electrolito, en su valor máximo.
6) Condiciones en que ha trabajado la batería.
7) Régimen o intensidad de la descarga.

Solo entonces puede predeterminarse la capacidad.


Fuente: La literatura se obtuvo del libro: Tratado Práctico de ACUMULADORES ELÉCTRICOS del Ing. Agustín Riu. Año de edición 1958


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