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sábado, agosto 11, 2012

Leer


 
Fuente: Web Radialistas
Viajaba yo en un bus. Alcancé asiento. Un joven se sentó a mi lado. Saqué un libro. Mi compañero de viaje, me dijo: "veo que le gusta la lectura"... yo le dije: Si. El otro agregó: "¿Cuánto tiempo se demora en leer un libro? ¿Ha pensado en un método para acelerar su lectura?"... inmediatamente, me ofreció un sistema súper veloz que me garantizaba terminar un libro de 200 páginas en 1 hora.

Le dije: Me gusta leer. Leo por el puro gusto de hacerlo. No soy una máquina procesadora de textos. Me gusta leer artesanalmente, con sus paradas y aceleros. No puedo disfrutar un libro, si al leerlo, lo hago como quien manufactura.


Fuente: Revista Debate pag. 60.
Número 91. Diciembre de 1996
Mi mamá gustaba también de la lectura. Digo gustaba, porque ahora ella está ya en el mundo espiritual. No terminó la primaria, y siempre hacia esfuerzos en su economía para procurarme libros o revistas. Mi mamá leía y leía. Se pasaba tardes enteras. Comentábamos lo que mutuamente íbamos aprendiendo. Ella cayó enferma y comenzó a perder la visión. Así que le buscaba libros con letras grandes. Después perdió fuerza en los brazos, así que encontré textos tipo tríptico, como eran antes los silabarios. Mi mamá terminó leyendo entonces, narraciones cortas, y lo mejor, seguíamos comentando.

Cuando uno lee, puede... viajar sin moverse. Puede aprender... disfrutándolo. Puede amar... digo, a la vida.
 


Saludos.

jueves, julio 19, 2012

Hambre de literatura


Hola amigos. Hoy una entrada con temática que no es ni de baterías, ni de energías, aunque podría decir que es de Energía... pero para el alma.

Hay  estadísticas que afirman que en mi país, no se lee mucho, y a mas de eso, de lo escazo que se lee, pues los lectores entienden poco. Es lo que los especialistas llaman: Bajo nivel de comprensión lectora.  

En el Perú, desde hace ya dos gobiernos anteriores, el Ministerio de Educación, a implementado un programa llamado: Plan Lector, tanto para la escuela primaria, como para la secundaria. Se ha diseñado una curricula para incentivar la lectura entre los escolares.Lo anterior, ha generado la aparición de textos que acompañan ese proyecto. He visto algunos de esos títulos, pero de todos ellos, me quedo con unos libros desarrollados por Editorial San Marcos EIRL. En mi opinión, esta es una muy buena opción. Los títulos de esta editorial son diversos y cada ejemplar, trae la literatura propiamente dicha, acompañada de abundante ilustración y preguntas que posibilutan la interacción del autor con el lector. Si yo fuera escolar, me gustaría que me enseñen usando la metodología de estos libros.





Yo inicialmente leí uno de título: "Mi corazón, a veces salta como un sapo", es una antología de 36 poemas de amor. La selección, notas y actividades son de Gladys Flores Heredia. La primera edición es del año 2006. 






Otro título es: Vallejo antes de los quince. Hay una antología de prosa y verso del peruano escritor. Acompañan a cada poema una serie de viñetas con ilustraciones. Al final del libro hay un juego de "michi" y un Vallejograma... ¿Qué más se puede pedir para sentirse motivado a leer?

Disfruté también de: El Decamerón después de los quince, con juego de michi, ruleta literaria y Decagrama incluido. Ciertamente, Bocaccio estaría de plácemenes.







Hay un título que merecería un post aparte: Genealogía de los dioses y hombres de Huarochirí, es la versión de la serie, consagrada al ABC de la mitología andina. Este texto, originalmente en quechua, fue por primera vez traducido al castellano por José María Arguedas. Es el tratado del gran panteón de deidades pre-incas.







Conversando con algunos papás sobre libros escolares, me dijeron que desconocían esta serie de textos interactivos. Pregunté también a algunos alumnos, me dijeron que no habían escuchado hablar de esos títulos. De seguro ellos tienen otras opciones que les han hecho conoccer sus maestros.


Termino esta entrada, con el poema de mario Benedetti, citado en el libro: Mi corazón salta como un sapo:





Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
Tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero.
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Saludos amigos. Buen jueves.

miércoles, abril 04, 2012

Libros de la Colección Araluce




Hola amigos, buen día. Hoy nuevamente un tema no "baterilleril". Son las licencias que me doy.

La semana pasada, mi amigo el librero Jesús, me tenía una sorpresa. Al llegar a su local, me presentó seis pequeños libros en pasta dura. Las portadas tenían aplicaciones en dorado y una ilustración a color que iba con el título del libro. Eran ejemplares de la legendaria Editorial Araluce de España.



Historias de Lope de Vega, por María Luz Morales.
 Con ilustraciones de Albert. 
Editorial Araluce año 1962


Los libros estaban en muy buen estado. Además tienen un marcador de posición de lectura, hecho a base de una hermosa cinta de color. Los textos fueron editados entre 1956 a 1962. El papel está en muy buenas condiciones, no presenta la tonalidad amarillenta que muestran otros libros mucho mas "jóvenes". Además los textos cuentan con ilustraciones a color, que embellecen la edición.



Fenelón: Las Aventuras de Telémaco, por José Baeza.
 Con ilustraciones de J.Rapsomanikis. 
Editorial Araluce año 1960





Me llamó la atención que los títulos, llevaban impresa la autorización de El Censor Eclesiástico y el Imprimatur del Obispado de Barcelona. Recordemos que en España, eran los tiempos del régimen de Francisco Franco, donde nada podía imprimirse si no poseía las debidas licencias. Era una especie de censura previa. El sustento para esta práctica, era el de cuidar la moral de las personas y evitar que sean confundidos por acceso a lecturas "inadecuadas". A la fecha, ya lo del Imprimatur, ha perdido vigencia y se circunscribe solo a los libros que tratan sobre temas de Fe.




Historias de Calderón de la Barca, por Manuel Vallve.
 Con ilustraciones de M. Obiols Delgado. 
Editorial Araluce año 1956



Volviendo a los libros de Editorial Araluce, les comento, que se publicaron hasta tres series:

1) Las Obras Maestras al Alcance de los Niños, que consta de 93 títulos.
2) Los Grandes Hechos, de los Grandes Hombres, que consta de 45 títulos.
3) Páginas Brillantes de la Historia, formada de 39 títulos

Los ejemplares que me vendió Jesús, son de la serie Las Obras Maestras al alcance de los Niños: 

"Benemérita colección, cuyo verdadero carácter es poner al alcance de la inteligencia infantil las obras maestras de la literatura que han producido los mas gloriosos genios de todos los países y de todas las épocas, todo ello descrito de una manera agradabilísima y amena."



Cuentos del Romancero: La Infantina de Francia.
 Por José Escofet. Con ilustraciones de José Segrelles. 
Editorial Araluce año 1957



Justamente, el título: La Infantina de Francia, ha sido uno de los que mas me llamó la atención. Es el relato de la vida de una bella princesa, hija única de un rey francés, quien tenía muy mal carácter y era ofensiva, para con quienes pretendían desposarla. Ella gozaba con sus arrebatos de soberbia.

En efecto despreciaba a todo noble caballero que la pretendía. Apareció el hijo del rey de Hungría, quien al conocerla, quedó prendado de la hermosura de la infantina. Ella lo rechaza, el queda destrozado en ánimo y vaga por los bosques, hasta que se le presenta una hada vestida de blanco quien le entrega un mágico anillo.

El príncipe, por las artes del anillo, regresa a Paris, convertido en un vulgar villano, o sea un personaje rústico, descortés e indecoroso. La Infantina cae rendidamente enamorada del villano, en secreto contraen matrimonio y  huyen. La bella francesa, soporta la dureza del camino y la escasez de alimento... pero iba con quien era su señor: su esposo. El príncipe húngaro, vestido de villano, estaba castigando la soberbia de la infantina.

Hay una copla de letra muy machista para nuestros tiempos, no así para los de la Infantina, que quizás explique el porque del argumento del relato:

"Como el gallo a la gallina
fué a vencer
el hombre vence y domina
la mujer"

Al final de la historia, considerando el villano que su esposa ya ha recibido una lección, se descubre y lleva a la Infantina a gobernar Hungría. Fin.


Nota: Infantina, es el diminutivo de Infanta, que es la hija legítima de un rey, pero que no necesariamente heredará el trono. Recibe el nombre de infanta, la mujer que es esposa de un Infante.

 
Editorial Araluce, fue fundada por Don Ramón de San Nicolás Araluce, quien falleció en 1941. Sus sucesores, no supieron afrontar los cambios en la industria de ediciones, lo que ocasionó que la editorial dejara de funcionar a fines de los años de 1950. Araluce, fue una editorial de mucho prestigio y sus libros gozaron de muy extensa aceptación entre los lectores.



Saludos amigos lectores. Muchas gracias.


viernes, agosto 10, 2007

Plan Lector

 
Hola amigos de energicentro...nuevamente, me tomo una licencia y acometeré un post sobre la lectura. Siento la necesidad de recargar la batería que llevo denro y este deseo o comparto con Ustedes. Así que aquí va, mi parte de plan lector.

Yo soy "buscador" de libros, aunque debo confesar, que ellos la mas de las veces, me salen al encuentro. En esta aventura de búsqueda, cuento con la complicidad y ayuda de los libreros de Jr. Quilca: Jesús y el Amigo Lito. También con los compañeros de Amazonas y de mi caserito: Don Humberto.

Les transcribo (o será mejor decir: les transdigito) un artículo aparecido en El Domical de El Comercio, edición del 6 de agosto del 2000.



(Tomado de Bitácora de un Bibliotecario)



EL “GORDO” PADILLA
Autor: Víctor Coral


Todos los que tenemos pasión por los libros viejos nos hemos topado alguna vez con un personaje que parece salido de los dipsodas que la imaginación portentosa de Rabelais nos regaló: el gordo Padilla.

Padilla solía vender sus libros de segunda mano en Jesús María. De día a la espalda del Ministerio de Trabajo, en un puesto enorme y desordenado como él; de noche, en un remate en las inmediaciones del mercado del mismo distrito. Allí, en el puesto del gordo Padilla, compré algunos de mis mejores libros, entre fines de los ochenta y fines de los noventa. Debo a tal personaje auténticas joyas literarias, ediciones príncipe, y uno que otro catálogo de pinturas que jamás hubiera conseguido en otro lugar y a esos precios. Explicaré por qué. 

El gordo Padilla bebía de mañana. El gordo Padilla bebía por las tardes. El gordo, por las noches, a merced ya de Baco bramaba imprecaciones contra Dios, contra el mundo, contra la usura, contra sí mismo y –felizmente para sus clientes–, de rato en rato soltaba precios increíbles por sus libros: Malcolm Lowry, Bajo el volcán: 8 soles; Mito y epopeya, de George Dumezil: 15 soles; Los sonámbulos, Hermann Broch: 7 soles; César Moro, Poesía Completa: 8 soles; El Quijote, edición facsimilar en dos tomos: 18 soles; Luis Hernández, Poesía Completa: 10 soles. El gordo era (es), muy generoso, o la locura, esa vieja sinuosa y obsesiva, flirteaba descaradamente con él. 

Yo creo que ambas cosas son ciertas. Había que ver como regalaba libros a los niños de la calle y los invitaba a almorzar; y, por otro lado, con que suma incongruencia a veces quitaba el libro que acababa de vender a un cliente, para dárselo a otro, sin mediar explicación alguna.

Lamentablemente desde hace buen tiempo el puesto del gordo no está más. Algunos integrantes de esa comunidad implícita de “buceadores de libros” que hay en Lima (Marcel, Pepe Medina, Rivera, el “loco” Salazar, entre otros), afirman haberlo visto a la salida de la Filmoteca, muy de noche. Otros juran haberle comprado libros en no sé que calle de Independencia. Lo último que escuché de él es que aparecía esporádicamente en el mercado de Magdalena, bien vestido, limpio y cosas veredes, Sancho ¡sobrio! Yo no sé. En este país de “bolas” y chismes no todo se puede creer.
Mejor quedémonos con una conocida anécdota que habla de la extraña nobleza de nuestro personaje: una mañana de verano, Padilla terminaba de colocar sus libros sobre la mesa cuando apareció una chica cimbreante y voluptuosa, preguntando por un insulso libro de “autoayuda”. Casi inmediatamente nunca faltan, apareció un marchante ocasional que empezó a “afanar” a la cliente delante del gordo, con desparpajo supino. 

Padilla, al ver que la muchacha se incomodaba con el hecho, cogió un libro de tapas rojas, arrancó una de ellas y, sosteniéndola en el aire con indignación, soltó un silbido como de pito de referí, y luego exclamó: Tarjeta roja; expulsado el “jugador”. El flirtero ocasional, sorprendido y avergonzado, no tuvo más remedio que dar media vuelta y retirarse, mientras el librero y la mujer se mataban de la risa intercambiando miradas de connivencia. Éste es el gordo Padilla, vendedor de libros.